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Redland abrió sus puertas al público por primera vez en noviembre de 1965 y su primer año escolar, con treinta y cinco alumnos entre Kinder y 1º Básico, fue 1966. Luego de funcionar durante tres años en terrenos arrendados, y con 120 alumnos, el colegio se cambió a sus propias dependencias en el área de “Los Dominicos” en Las Condes. Desde entonces fue creciendo gradualmente cada año hasta que en 1977 egresó su primera generación hacia la universidad. El número siguió aumentando por algunos años hasta 1994 donde se llegó a dos cursos por nivel con un total de más de 800 alumnos. El número de alumnos se ha mantenido, dada la política de conservar a Redland como un colegio suficientemente pequeño para asegurar el logro de nuestros ideales de atención personalizada y relaciones humanas amigables.
Redland fue pensado como un colegio que buscaría un balance entre los aspectos más valorables de la educación Británica y las tradiciones y cultura de Chile. Nuestros alumnos serían principalmente chilenos y como tales serían educados para respetar a su propio país y para desarrollar un fuerte espíritu de compromiso hacia éste, pero al mismo tiempo su educación debe ser ampliada por medio del contacto con la filosofía, costumbres y prácticas de la educación Británica. Un énfasis en la importancia del individuo y la necesidad de alentar a cada alumno a desarrollar sus propias habilidades, talentos e intereses debe ser balanceado con un fuerte compromiso hacia el grupo y la sociedad como un todo. La enseñanza y el uso de la lengua inglesa sería uno de los principales pilares del colegio, proporcionar el dominio de esta lengua proporcionaría indudables beneficios a las mayoría de los alumnos a lo largo de sus vidas. Al mismo tiempo y por razones similares había un sentimiento de que nuestros alumnos deberían alcanzar la habilidad de comunicarse con el mundo exterior y de apreciar otras culturas y formas de pensar, además de la propia. Mientras se da gran importancia a un alto nivel académico –sin excluir a aquellos con habilidades intelectuales menos pronunciadas- el colegio se comprometería con la creencia que la educación debe ir mucho más allá de lo meramente académico, alentando el desarrollo de toda la variedad de aspectos del ser humano –espiritual, moral, física, social, emocional, estética, etc. Los fundadores sostenían una firme fe en que el evangelio de Cristo aseguraría que el Cristianismo sería una presencia viva en el colegio y que los valores e ideales de Redland serían profundamente guiados en la religión Cristiana. Por otra parte ellos no querían que el colegio fuese exclusivamente de una denominación religiosa o que los alumnos se sintieran apartados por temas religiosos. Si uno de los desafíos era expandir la mirada y el entendimiento crítico de nuestros alumnos, no sería de mucha ayuda tener una visión cerrada hacia la religión. Por sobre todo Redland fue pensado para ser un colegio feliz, un colegio donde los alumnos se sintieran apreciados y sus necesidades fueran cubiertas, un colegio donde las relaciones humanas fueran de vital importancia. |
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Cada año en la vida de un alumno es de gran valor: sería realmente triste si nuestros alumnos –muchos de ellos comprometidos a estar con nosotros durante trece o catorce años- no pudieran encontrar alegría en la vida diaria de su colegio.
¿Por qué hablar de coeducación cuando la mayoría de los colegios chilenos en 1965 no eran mixtos? Muy simple, se sentía que un importante aspecto de la educación radicaba en aprender a vivir juntos y entender al otro. ¿Por qué privar a los alumnos de la posibilidad de aprender a vivir junto al sexo opuesto?
Estas fueron las ideas básicas sobre las cuales la filosofía educacional y el sistema de Redland fueron fundadas y ellas ciertamente aun hacen posible la misión y práctica del colegio en nuestros días.






